Por Rab. Yosef Romano
La mayoría de la gente anhela tener dinero, más dinero… e incluso hay quien apetece ser millonario y también billonario. Seguramente hemos oído alguna persona decir: “¿Un poco más de dinero…? ¡No estaría nada mal!”. Sin embargo, si somos honestos, reconoceremos los muchos peligros ocultos en poseer una fortuna. Los sabios nos han enseñado que aquel que tiene cien monedas quiere tener doscientas, el que tiene doscientas quiere 400….

En la amidá Le imploramos al bendito Rey: “Satisfácenos con [o de] Tu bondad”. Esta frase es un pedido de socorro. Queremos bienestar material y dinero, sin embargo, Le rogamos que nos ayude a no caer en un círculo vicioso, no queremos ser de aquellos que tienen 100 y anhelan 200. Deseamos entender qué es lo importante en la vida. Aquel que no tiene Torá en su vida puede sentirse insatisfecho: Busca el siguiente viaje, la mejor casa, la delicia más exquisita, etc. Por eso en esta bendición Le instamos a D-s que la riqueza provenga de Su bondad, o sea, que nos ayude a comprender qué es lo importante en la vida. Esto es algo necesario siempre y para todos, pues incluso aquellos que vivimos conforme a los mandamientos de Su Torá a veces caemos víctimas del anhelo por más bienes.
El Gaón de Vilna expresó que los placeres terrenales son como beber agua salada, uno piensa que saciará su sed, pero no es así, terminará más sediento. Empero, la persona se puede salvar de ese pensamiento si recuerda que la finalidad de la vida no es obtener una gran riqueza. Si vemos la materia como una herramienta que nos ayuda en nuestra carrera espiritual, seguramente seremos bendecidos con Su bondad.
Ampliado de las palabras de Rab Itsjak Goodman
Buena semana
