de Rab. Yosef Romano
Se cuenta que en una ocasión alguien fue con el Jafets Jayím llorando, “rabí, se murieron mis dos caballos, era mi fuente de ingresos, ¿qué haré ahora?”. El rab seguramente lo habrá consolado, pero durante todo ese día se quedó muy consternado, pensando: “La gente piensa que los caballos le ponen comida en la mesa? Los carpinteros piensan que sus herramientas de carpintería les proveen el sustento, los acarreadores de agua piensan que obtienen el dinero con sus baldes… ¿cómo puede ser? El dinero lo manda D-s”.

El yehudí debe saber que nadie le puede quitar ni un peso si no es por decisión Divina, tampoco puede recibir un peso de más a menos que así lo haya dispuesto el Eterno. Nuestro deber es realizar nuestro esfuerzo de acuerdo a las reglas del mundo material que Hashem ha establecido. Sin embargo, no podemos olvidar que finalmente todo proviene de Él, Él procura los resultados.
La persona debe acostumbrarse a decir “también esto es para bien” [“gam zu le-tobá”]. ¿Por qué se dice “también”? ¿Qué mensaje esconde esa palabra? Nos enseña que también lo que ahora parece ser doloroso o desagradable también proviene de D-s, de la misma manera que lo sentimos después de un tiempo, cuando vemos el resultado positivo. Cuando uno piensa que está viviendo algo triste o no tan dulce como le gustaría, debe recordar que también eso es bueno, pues proviene del Padre que lo ama. Ahora que estamos casi en Shabuot tenemos que reforzar nuestra fe, puesto que la Torá y la fe van de la mano. Depositemos nuestra confianza en Él y sin duda percibiremos maravillas.
Buena semana,
en palabras de Rab Mordejay Groner